Son los hombres normales los capaces de las hazañas más increíbles. José María Ibáñez -más conocido en el mundillo deportivo como Arenas- lo volvió a demostrar ayer, si es que a este ex campeón de España de boxeo se le puede considerar normal.
Su reto era sencillo de formular -correr los 128 kilómetros que separan Barruelo de Santullán de Villamuriel de Cerrato para recaudar dinero para la Asociación Española Contra el Cáncer de Palencia-, pero nada fácil de llevar a cabo. Sin embargo, la fuerza interior y los ánimos que recibió a lo largo de toda la jornada le permitieron a Arenas completar su gesta. Gesta que arrancó a las tres de la mañana cuando se calzó las zapatillas y una hora después comenzaba a comer metros a la carretera.
A las ocho de la mañana entraba en la localidad de Herrera de Pisuerga; a la hora de comer en Carrión de los Condes y alrededor de las 20,30 horas cruzó la capital por la Calle Mayor, escoltado por ciclistas, vehículos de apoyo de la Guardia Civil que abrían paso. Ningún miembro del Ayuntamiento salió a su encuentro.
Los viandantes miraban, sorprendidos. Algunos se preguntaban qué era aquello. Otros, conocedores del reto, aplaudían. Los últimos kilómetros fueron los más duros pero empujado por su voluntad de superación, su condición física y el aliento de ciclistas y corredores que quisieron acompañarle a la largo del recorrido Arenas entró en Villamuriel de Cerrato cerca de las 22 horas de la noche.
Apenas podía articular palabra al concluir la carrera. Fue la responsable de la AECC de Palencia, Leonor González, quien se encargó de transmitir las primeras sensaciones. «Estamos encantados con la hazaña de Arenas y la gente que le ha arropado: compañeros, atletas, el Club Ciclista, e incluso un señor que es un fisio jubilado que le ha ayudado con los calambres».
«Y sobre todo con él y los tres compañeros que estuvieron con él desde Barruelo, uno en coche, otro en bici y otro corriendo», afirmó Leonor González.
La presidenta de la Asociación Española Contra el Cáncer de Palencia agradeció la colaboración del Ayuntamiento de Barruelo, que organizó una chocolatada que ayudó a que en la salida hubiese más de medio centenar de personas y destacó el papel del Ayuntamiento de Villamuriel que organizó la llegada y colaboró económicamente. Uno de sus concejales, Amador Aparicio, corrió unos kilómetros con Arenas.
Su reto era sencillo de formular -correr los 128 kilómetros que separan Barruelo de Santullán de Villamuriel de Cerrato para recaudar dinero para la Asociación Española Contra el Cáncer de Palencia-, pero nada fácil de llevar a cabo. Sin embargo, la fuerza interior y los ánimos que recibió a lo largo de toda la jornada le permitieron a Arenas completar su gesta. Gesta que arrancó a las tres de la mañana cuando se calzó las zapatillas y una hora después comenzaba a comer metros a la carretera.
A las ocho de la mañana entraba en la localidad de Herrera de Pisuerga; a la hora de comer en Carrión de los Condes y alrededor de las 20,30 horas cruzó la capital por la Calle Mayor, escoltado por ciclistas, vehículos de apoyo de la Guardia Civil que abrían paso. Ningún miembro del Ayuntamiento salió a su encuentro.
Los viandantes miraban, sorprendidos. Algunos se preguntaban qué era aquello. Otros, conocedores del reto, aplaudían. Los últimos kilómetros fueron los más duros pero empujado por su voluntad de superación, su condición física y el aliento de ciclistas y corredores que quisieron acompañarle a la largo del recorrido Arenas entró en Villamuriel de Cerrato cerca de las 22 horas de la noche.
Apenas podía articular palabra al concluir la carrera. Fue la responsable de la AECC de Palencia, Leonor González, quien se encargó de transmitir las primeras sensaciones. «Estamos encantados con la hazaña de Arenas y la gente que le ha arropado: compañeros, atletas, el Club Ciclista, e incluso un señor que es un fisio jubilado que le ha ayudado con los calambres».
«Y sobre todo con él y los tres compañeros que estuvieron con él desde Barruelo, uno en coche, otro en bici y otro corriendo», afirmó Leonor González.
La presidenta de la Asociación Española Contra el Cáncer de Palencia agradeció la colaboración del Ayuntamiento de Barruelo, que organizó una chocolatada que ayudó a que en la salida hubiese más de medio centenar de personas y destacó el papel del Ayuntamiento de Villamuriel que organizó la llegada y colaboró económicamente. Uno de sus concejales, Amador Aparicio, corrió unos kilómetros con Arenas.
1 comentarios:
Felicitar a esta gran persona por su estupendo corazón, gran fortaleza y por sus obras de carácter social. Ayer a su paso por la calle mayor Palencia le dio una cálida bienvenida y los vecinos de Villamuriel se portaron de manera explendida en su "entrada triunfal" a la Villa. También muchas gracias a ellos y a ver si es posible que esto pueda repetirse.
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